domingo, 30 de octubre de 2011

Llueve el tiempo gota a gota



Llueve el tiempo gota a gota
sobre los charcos del alma
y el interior se convierte
en laguna desbordada
que se sale por los poros
en cuanto despunta el alba.

Ven y ahógate en mi pecho,
duerme conmigo en mi cama;
ven que está creciendo el musgo
al sur de nuestra alfaguara
y no puede detenerlo
el fuego de antigua fragua.
Ven que estoy fría de soles
y empapada de nevadas;
a falta de otro aliciente
puedo cantarte una nana.
Ven que está pasando el día
y la noche también pasa,
que por detrás de las nubes
la luna en silencio habla:
dice que puede haber mieles
en los brotes de retama.
Vente que pasan las horas
sin prisa pero sin pausa,
que nuestro pelo no es negro,
que alborean ya las canas
que ya en la piel no hay tersura,
las carnes se resquebrajan.

Te esperaré en nuestra alcoba,
hago de paciencia gala.
No sea el último encuentro
en el Monte de las Ánimas.

Idella Esteve
(30-10-11)

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