miércoles, 16 de mayo de 2012

Bendita tu pasión -te dije un día-


Bendita tu pasión -te dije un día-,
que por mi cuerpo corre como un río
dejándome al pasar sin albedrío,
que me siento más tuya que soy mía.

El río se secó. Vivo sedienta.
Espero un manantial, una alfaguara,
un manar de ilusión, un agua clara
que me redima de esta muerte lenta.

Y me vuelvo al lugar donde aquel lecho
pueda albergar aún algún torrente
bañando esta sequía del presente
que desde tiempo se instaló en mi pecho.

Me ausento del brocal del negro pozo
donde quise beber y ahogué mi gozo.

Idella Esteve

8 comentarios:

Rafael dijo...

Hermosa contradicción la de esos versos llenos de pasión.
Un abrazo en la noche,
Rafael

Maritza dijo...

Nuevos pozos tal vez...tal vez...

Muy hermosas tus letras, tan humanas en todo su sentir, pero por sensibilidad no se quedan atrás.

Te felicito siempre.
Y te envío mis abrazos en esta noche.

Idella Esteve dijo...

Hola, Rafael:

Como la vida misma: llena de contradicciones, y siempre a la espera de que algo bueno ocurra.

Un beso, amigo.

Isabel

Idella Esteve dijo...

Hola, Maritza:

A mí me dan mucho miedo los pozos, de siempre.

Muchas gracias por tus palabras, que siempre leo con interés, son hermosas pinceladas, como tus pinturas.

Mil besos

Jerónimo (J.Galán) dijo...

Bello soneto Idella.
Cuando la sed aprieta,siempre volvemos al pozo que un día nos la alivió.
Hermoso.

Saludos.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Agua, brocal, pozo, sequía, palabras para un buen poema del amor extinguido. Un abrazo. carlos

Idella Esteve dijo...

Hola, Jerónimo:
Mas, no toda el agua es potable ;-)
Gracias, siempre, por tu visita.

Un beso

Idella Esteve dijo...

Hola, Carlos Augusto:

Muchas gracias por tu lectura y comentario.

Ay, los amores extintos, pareciera que tengo fijación!

Un beso.