viernes, 15 de junio de 2012

Te recuerdo


In memoriam
(A P., una vez más... y siempre)

Viniste a verme
al cabo de los años,
como quien se despide
-pero no me di cuenta en ese instante-

Después de tu saludo y de tu beso
me llamaron tus ojos tan enormes,
tu extrema delgadez que me asustó.
Te pregunté por qué.
"Tiroides" -me dijiste-
casi no te creí.

Había tantas cosas que contarnos...

"¿Y qué es de tu vida?"
Prometiste volver para contarme,
pues mi clase empezaba.
Un beso y un abrazo en despedida:
"Hasta pronto, Isabel."

Algo dejaste de desasosiego
en mí, sin que le diera la importancia
que ahora sé que debí,
y me despreocupé, sinceramente.

Eras joven ¿Quizás un desamor?
Pero no parecías estar triste
("Hedonista por siempre" -recordé tu decir-)

Cuando me lo contaron fue un mazazo.

¿Dónde estaban tus alas
que quisiste volar
y no fuiste capaz de alzar el vuelo?
¿Qué decían tus ojos al mirarme?
¿Qué lenguaje callado
no supe descifrar?

Tal vez viniste a mí buscando ayuda
y no lo pude ver.

¿Cómo no pude? ¡Dios! ¿Cómo no pude?


Idella Esteve
(15-06-12)


6 comentarios:

Rafael dijo...

Nada que añadir a lo que tú has plasmado en ese hermoso recuerdo.
Un abrazo Isabel.

Pedro Luis López Pérez dijo...

Reproches vestidos de cariño inmenso, palabras que quedaron en el vacio terrenal, preguntas con o sin infinitas respuestas...Increible Poesía, llena de sentimiento y belleza.
Un abrazo, Idella.

Idella Esteve dijo...

Queridos Rafael y Pedro Luis:

Este es un recuerdo especialmente doloroso para mí y sobre el que he escrito ya varios poemas y posiblemente seguiré escribiendo.

No puedo evitar pensar que quizás no estuve o no supiera ver, quizás, digo, que alguien se estaba despidiendo de mí o quería mi ayuda.
Un antiguo alumno lleno de vida al que conocí adolescente, cuando estudiaba bachiller, y volvió a verme varios años después de haber acabado la universidad.
Nunca supe por qué acabó suicidándose y no puedo olvidarlo a pesar de que hace ya muchos años que ocurrió. Pero siempre me pregunto: ¿Por qué vino a verme una o dos semanas antes, después de tantos años?

Muchas gracias por acompañarme.

Un beso,

Isabel

Osvaldo Rene Alberto dijo...

Tal vez él solo quería verte, tal vez con eso, tan sólo, lo ayudaste. Hay cosas que no se pueden evitar.
Triste entrada Idella.
Un beso, que estés bien.

Hanna Xesco dijo...

Escribes con melancolia y dolorhay en tus letras.... pero que bien lo escribes.
Besos y que no haya tristeza.

Maritza dijo...

Las cosas, por muy dolorosas para nosotros o totalmente inexplicables, son como deben ser...(aunque me odies al leer esto). Me ha sucedido también esto de pensar y replantear las posibilidades que pudieron haber existido para que las cosas fueran diferentes (sufrí, y me duele mucho hasta hoy la muerte de una amiga también), pero creo que la calma llega al espíritu y al alma nuestros cuando nos damos cuenta que uno es lo que es y no somos Dios, y no podemos dar más de lo dimos en determinado momento, y que si volviéramos a vivirlo, posiblemente estaríamos en las mismas circunstancias que estábamos cuando el hecho ocurrió.
Es decir, NO DEPENDÍA DE NOSOTROS... Lo que iba a ocurrir ocurriría igual.
También recuerdo los ojos de mi amiga la última vez que la vi y me devolví a mirarlos nuevamente porque no sabía si esa iba a ser la última vez...
Que me faltaron cosas por hacer con ella y para ella? Claro que me faltaron! Pero finalmente llega la comprensión de las cosas. Y el perdonarse a si mismos si cometimos algún error también es fundamental.

Tesoro, mis abrazos grandes, y mucha paz a tu alma.
Llega. La paz llega. Aunque extrañes toda la vida.