Ya dejé de portarme como una boba,
déjate de sandeces y represalias,
ni me caigo de un guindo cuando te veo
ni se me abre el deseo bajo la falda.
No sé si te das cuenta, querido mío:
ahora que estoy conmigo nada me falta,
me solté la melena, me liberé,
mi lengua, sin embargo, la tengo calva.
Es por eso que digo cuanto apetezco
y me importa un ardite esa mirada
que me lanzas airado cuando me escuchas,
mas, como yo te ignoro, se me resbala.
Ya ves que estoy de vuelta, nada me asombra,
las tuyas y las mías son carnes blandas.
Se perdió la turgencia hasta en los huesos
y no soporto cargas en mis espaldas.
Pero si lo deseas te ofrezco un trato
para que no te piense que soy tan mala,
o si acaso te incordia lo que te digo
métete en las orejas cotón en rama.
Idella Esteve
(04-01-09)